Ayuda

Es evidente que ayudar es un concepto positivo. Ayudar a alguien supone un posicionamiento favorable hacia una persona, a la que prestamos nuestra colaboración para que consiga lo que se propone. En este sentido parece evidente que aquel que recibe la ayuda le debe agradecimiento al que se la presta. Y habitualmente es así.

En línea con lo anterior, para poder ayudar —colaborar para que alguien consiga lo que se propone— es necesario saber sus intenciones, es decir, lo que quiere hacer o conseguir la persona a la que queremos ayudar. Si no conocemos las intenciones o deseos del individuo al que pretendemos echar una mano, mal vamos a poder ayudarle. Por tanto, esta sería una primera condición necesaria para prestar ayuda, y es saber a lo que tenemos que contribuir.

También debemos saber cómo colaborar en las pretensiones del que va recibir nuestra ayuda. No basta con saber lo que quiere hacer o conseguir. Tenemos que saber en qué va a consistir nuestra actuación colaboradora. Si no sabemos esto, podremos expresar un deseo de ayuda, pero realmente no podremos ayudar. Parece, pues, que tenemos una segunda condición necesaria para poder prestar ayuda, y es saber cómo ayudar.

Una forma menor de ayuda es la colaboración con alguien que quiere hacer pequeñas cosas: colgar un cuadro, poner la mesa, trasladar un mueble, etc. En estos casos, en ocasiones nos encontramos en nuestro entorno con personas que dicen querer ayudarnos, pero no saben lo que queremos hacer o no saben cómo contribuir a que consigamos lo que queremos, o ambas cosas. Son esas personas que se sitúan a tu lado y repiten insistentemente que te quieren ayudar, pero no hacen nada porque no saben qué hacer ni cómo hacerlo. Pero no se resisten a expresarte reiteradamente sus deseos de ayuda. Cuando esto ocurre, el ofrecimiento no solo no ayuda, sino que se convierte en una dificultad más que tenemos que vencer para alcanzar lo que deseamos.

Estas situaciones son incomodas. Porque es difícil decirle a una persona que te ofrece su ayuda que no te está ayudando, es más, que está dificultando tu quehacer. Y ya hemos dicho que ayudar tiene buena prensa. Y rechazar a alguien que quiere ayudarte no está bien visto. Aunque en estas ocasiones sea mejor no recibir ayuda.

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