La informacion no es suficiente

Se ha repetido hasta la saciedad que educación e información son las bases para una correcta toma de decisiones. Se piensa que una persona educada e informada elige las mejores opciones de las distintas alternativas que la vida le plantea.

Hace más de 30 años se intuía que las Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVE) eran muy numerosas, especialmente en el sector más joven de la población. Al ser una actividad ilegal, no era posible conocer con certeza la magnitud del problema.

La autorización de las IVE en determinadas circunstancias, realizada en 1985, afloró una realidad oculta, cuya dimensión preocupó a las autoridades de salud pública, especialmente el elevado número de abortos en adolescentes y mujeres jóvenes. Se hizo evidente que eran necesarias actuaciones encaminadas a mejorar la educación sexual de la población, especialmente de las mujeres en edad fértil, para lo que se pusieron en marcha numerosas campañas cuyo fin era aumentar el conocimiento de la propia sexualidad y mejorar la información sobre los distintos métodos anticonceptivos disponibles, métodos que ya habían sido autorizados previamente.

Fruto de esta ingente actividad informativa la educación sexual llegó hasta las escuelas, donde se explica con profusión —incluso con cierto escándalo por parte de algunos padres— las distintas formas de ejercitar la sexualidad y los diferentes métodos disponibles para evitar el embarazo, si así se desea.

A pesar de ello la tasa de abortos fue creciendo entre 1985 y 2005, y se mantiene estancada en los últimos 10 años. En la franja de edad de las menores de 19 años, donde las campañas han sido más intensas y reiterativas, la tasa oscila entre 11,48 abortos por mil mujeres en 2005 y 12,23 en 2013, si bien bajó algo en 2014 (9,92 abortos por 1.000 mujeres), siendo del total de ellas más del 64% de nacionalidad española.

Parece evidente que la información es necesaria. Pero lo que vemos en el tema de las IVE nos permite comprobar que disponer de todas las referencias no es suficiente para elegir lo más adecuado. Es claro que —en este aspecto como en tantos otros— en la toma de decisiones pesan otros factores que condicionan, a pesar de tener toda la información disponible.

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