Un intruso innecesario

A y B han quedado a tomar un café. Llevan tiempo sin verse y les apetece charlar un rato. A ya está sentado en la terraza. B llega unos minutos después y, tras dejar su móvil sobre la mesa, saluda efusivamente a A. Tras los saludos de rigor, B comienza a contarle a su amigo por donde se anda.

Nada más empezar A oye unos silbidos que surgen del móvil de B. Éste desvía la mirada unos segundos, durante los cuales enmudece, y luego vuelve a hablar y a mirar a A. “¿Qué tal te va?” pregunta B. A está preocupado: “En nuestra empresa han empezado los despidos, el otro día largaron a García: ¿te acuerdas de García?”. “Si hombre” responde B, mientras su mano derecha coge el teléfono y desliza con maestría varias veces su dedo pulgar sobre la pantalla. “El otro día me lo encontré” dice B mostrando a su amigo la pantalla del móvil. A conoce a B y a García y no ve la necesidad de contemplar sus caras en una foto. A pesar de todo sonríe: “estáis muy favorecidos”, musita.

A reanuda su parlamento. El teléfono de B emite un rotundo clarín taurino. Este mira la pantalla y gruñe: “que pesada…”. Se lo lleva al oído y durante unos minutos comentan no sé qué de una talla de una camisa. Finalizada la llamada B explica: “perdona, era mi hermana, que me quiere comprar una camisa para Navidad y no recordaba mi talla”. ”¿Decías?” pregunta a A.

A reinicia su charla. Está preocupado porque le pueden despedir también a él y los niños aún no han dejado el nido. Ahora es un agradable arpegio el que reclama la atención de B. Mira el móvil unos segundos y, ante la mirada interrogante de A, aclara: “del banco, que ya me han ingresado la nómina”.

A tiene la sensación —el diría que la certeza— de que B quizás le oye, pero no le está escuchando. Siguen charlando entre silbidos y miradas de soslayo al móvil por parte de B. Finalmente se despiden, quedando en verse de nuevo uno de estos días.

A está convencido de que el móvil facilita la comunicación entre las personas. Pero considera que en su encuentro con B no ha sido así. En este caso el móvil ha sido un intruso innecesario.

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