Actuar de oficio

Supongo que habrán visto y oído muchas veces en la televisión, en los numerosos juicios de ficción que nos ofrecen las series americanas, la frase de, por ejemplo, “El Estado de Nueva York contra Fulanito de tal”. Este pronunciamiento no es solo una pura formalidad. En el mundo anglosajón cuando un individuo comete un delito no solo ofende a la víctima del delito, sino que su acción va en contra de toda la comunidad, comunidad que reacciona de forma clara actuando contra él.

En el mundo latino las cosas también son legalmente así. También el que comete un delito viola una norma que la sociedad se ha dado, pero el énfasis no se pone en la agresión a la comunidad, sino que el protagonismo se le adjudica al ofendido, a la víctima.

A la primera forma de actuar la solemos llamar actuar de oficio, que es cuando toma la iniciativa la autoridad estatal, a diferencia de la segunda forma, que se suele llamar actuar a iniciativa de parte. Y quién toma la iniciativa en la defensa de la ley no es cosa baladí.

Pongamos un ejemplo. Si a las dos de la mañana usted llama a la policía porque sus vecinos están haciendo un ruido tremendo y no le dejan dormir —y la policía acude, aunque ese es otro asunto—, puede que al llegar la autoridad compruebe que, efectivamente, el jaleo es excesivo y que con ello se está incumpliendo la normativa de ruidos de la ciudad. En un caso así lo más probable es que los agentes no denuncien al que está incumpliendo con las normas legales. Si acaso le propondrán a Vd. que, como perjudicado, denuncie al vecino incumplidor. O sea, que se desplace a la comisaría más cercana y presente allí su queja formal. Porque en estos casos —y en otros parecidos— la autoridad no suele actuar de oficio, sino a iniciativa de parte. No bastará con que Vd. informe que se están transgrediendo las normas. No será suficiente con que los agentes comprueben que, efectivamente, se están violando las reglas de convivencia. Será necesario que Vd. se convierta en acusador.

Parece como si en estas situaciones la comunidad no se sintiera ofendida, como si la sociedad no se sintiera concernida. Como si el problema fuera de un particular y no del grupo. Y en estos casos no se considerará necesario actuar de oficio.

Mal asunto que el ciudadano de a pie tenga que esforzarse para que la autoridad haga cumplir las leyes que la propia sociedad se ha dado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s