Retrotopía

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Tomás Moro escribió en 1516 su obra Utopía. En ella describía una isla —llamada Utopía—en la que existía una sociedad ideal. Las dificultades de la realidad que él estaba viviendo le hicieron concebir este futuro en el que las terribles e injustas condiciones que conformaban su época serían superadas.

A lo largo del tiempo el concepto ha evolucionado y hoy en día se lo utiliza como sinónimo de perfección, como un objetivo inalcanzable. La utopía es una entidad que siempre se sitúa en el futuro, como un fin que creemos inalcanzable, y dado que la suponemos perfecta, es una aspiración a la que deberíamos tender.

En nuestro esquema clásico de pensamiento el futuro era algo no hecho y por tanto modificable, maleable. Con nuestras acciones podíamos conformarlo de acuerdo a nuestras aspiraciones. Sin embargo, el pasado se mostraba como algo ya hecho, solido, y por tanto inamovible, sobre lo que no podíamos incidir.

Así ha sido en el pasado, pero en los últimos años se está produciendo una situación en la que el futuro aparece como si hubiera dejado de ser sinónimo de esperanza y progreso para convertirse en un lugar donde proyectamos nuestras aprensiones y miedos. Y por ello tendemos a situar la utopía no en un futuro incierto, sino en un pasado idealizado, en el que las cosas nos parecían/eran mejores. Es lo que Zygmunt Bauman ha bautizado como retrotopía.

Ahora parece como si pasado y futuro hubieran intercambiado sus actitudes. El futuro se nos antoja poco modificable. Estamos convencidos de que en el porvenir los empleos no serán estables, que nuestros hijos tendrán una vida más precaria que la que hemos vivido nosotros, que las capacidades laborales serán cambiantes, si no sustituidas por robots, etc. Tenemos miedo de que todo aquello que considerábamos sólido —como ha escrito algún autor— se hubiera vuelto liquido —en palabra de Bauman—.

Parece como si nos hubieran/hubiéramos convencido de que la realidad es inevitable y que no tiene sentido luchar para cambiarla. En esta situación de miedo se está instalando una visión de que lo importante no es conseguir una sociedad mejor sino buscar la mejor posición individual en este mundo que se nos aparece peor e inmodificable.

Quizás deberíamos reflexionar, ante esta realidad presente y el futuro intuido, si tiene sentido la lucha solitaria o solo seremos capaces de modificarlos —si ello es posible— unidos.

Un comentario en “Retrotopía

  1. francisco lopez pardo

    El futuro como visión utópica efectivamente es mucho menos manejable actualmente desde la estructura ideal del trabajo, familia, ocio, vivienda etc. y que esperabamos conseguir en ese futuro al que aspirabamos y que creo que nuestra generación ha conquistado en muchos aspectos. Y ha desaparecido para los jovenes que ni siquiera se pueden acoger al concepto de Retrotopía que describes y que desconocia. Quizás la persistencia de la Utopia como un objetivo real aunque dificilmente alcanzable sea el estímulo que como colectividad necesitan los jovenes (sobre todo) para intentar al menos modificar el presente y mejorar ese futuro tan incierto. Y eso sí, atentos a esos adanes que cual flautistas nos pueden llevar al precipicio.

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