Hiperpaternidad

Acantus mollis. Acanto (1)

 

Es una moda más de las llegadas de fuera, está vez desde Estados Unidos. Y conociendo lo dados que son los anglosajones a bautizarlo todo, a esto lo han llamado Hiperpaternidad. Y entraña serios riesgos, que algunos psicólogos se han encargado señalar.

Pero vayamos por partes. En el pasado, cuando había cosas más perentorias que resolver —las cosas de comer— la atención a los hijos era escasa. Los niños estaban siempre presentes, pero contaban poco. Eran lo que algunos psicólogos han denominado “modelo mueble”.

Pero como otro movimiento pendular más de la sociedad, ahora nos encontramos con otro modelo, que otros psicólogos han denominado “modelo altar”. El niño ocupa ese espacio que recibe reverencia o adoración, según los casos.

Esta nueva forma de crianza se está imponiendo en nuestra sociedad a pasos agigantados. Es un modelo en el que los padres están todo el día encima de los hijos, anticipándose a sus deseos y resolviéndoles todos sus problemas. Los padres muestran una atención excesiva, una perpetua supervisión de los hijos. En la resolución sistemática de sus problemas llegan hasta a hacerles los deberes, en vez de ayudarles a hacerlos, porque según este modelo para ser buenos, los padres han de solucionarlo todo. Incluso haciendo las cosas en su lugar.

Otra característica de este movimiento es la hiperestimulación. Los padres se creen en la obligación de que el niño este siempre ocupado, porque así se desarrollará más y mejor. Asimismo, son niños sobreprotegidos, a los que no se les puede decir nada, ni criticarlos, incluso no se les puede tocar. Subyace a este movimiento la creencia de que el niño es perfecto, nunca se equivoca, y si escupe, pega, grita, llora o falla en algo es que tiene baja tolerancia a la frustración, como si la frustración fuera una enfermedad.

Según los psicólogos, está práctica está provocando el retraso de la adquisición de autonomía por parte de los niños, de la capacidad de esfuerzo y la disminución del tiempo para jugar con iguales. Los niños tienen una inflada percepción de ellos mismos —“porque yo lo valgo” diría el anuncio—. No están acostumbrados a hacer todo lo que tendrían que hacer, ya que se hace por ellos. Esto lleva a la contradicción de que se valoran mucho a sí mismos pero luego son inseguros, porque no tienen el hábito de resolver sus problemas. Y esto, según parece, les produce una “intolerancia a la frustración”.

Una consecuencia de la Hiperpaternidad es el stress. Esto es agotador para los padres y para los hijos. Los expertos aconsejan evitar la obsesión por ser los padres 100% eficientes, perfectos. Propugnan una sana desatención, observar sin intervenir. Intentar que el niño solucione sus problemas por sí mismo, dándole armas, pero no sustituyéndolo. De esta forma —dicen— les irá mejor en el futuro, cuando se enfrenten al mundo exterior.

7 comentarios en “Hiperpaternidad

  1. Muy interesante, yo espero no estar en ese grupo o al menos no en su maximo exponente, ya sea por vagueza o por mi caracter “laid back”. Sería interesante que pusieses el articulo de referencia de los “expertos”, o eres tu el “experto”….

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  2. Tanta razón amigo Eulogio… Trabajo tres días en semana con diez niños de entre cinco y ocho años. Les doy clases de baile, clases de cincuenta minutos de duración. Hasta ahí bien.
    Más o menos revoltosos, más o menos educados.

    El problema es cuando hablo con los padres… El niño muchas veces es una de las TRES actividades extraescolares que tiene, más los deberes del cole claro.

    Es absurdo. Saturan a los niños. Nosotros vivimos saturados por el trabajo y buscamos… ¿ocupar el tiempo de ellos con “todo el ocio” que no podemos hacer…? ¿Qué aprendan todo lo que no hemos tenido tiempo nosotros de pequeños?
    Voleibol – Inglés – judo; Piano – alemán – ballet… Estos son algunos ejemplos de las actividades a las que van algunos de los niños de mis clases…

    También estoy muy de acuerdo en la “hipersensibilidad”. Mi hermana tiene 18 años, con esta edad mi madre ha ido a rellenarle la matrícula de la facultad… Hace siete años, yo mismo iba, bajaba a Sevilla en bus, me buscaba la vida para encontrar Secretaría, peleaba por un huequito en la cola… El tiempo pasa, y los niños de la generación del 2000 son ahora, en su mayoría, adolescentes torpes a los que papá y mamá tienen que guiar a todos lados.

    La verdad, creo que muchos de los nuevos padres han olvidado el famoso ” Manual del Padre”, ese que como bien dices consiste en Guiar a tu hijo y ayudarle a que tenga Herramientas para solucionar los problemas, en vez del “Manual del Bolsillo Grande”, ese que consiste en que a tu hijo nunca le falte de nada y tenga demasiado de todo, sin mover un dedo.

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  3. Desconocía que esta “Hiperpaternidad” sea la tónica habitual en las actuales relaciones paterno filiales. Por edad pertenezco a los padres del pasado, aunque no me reconozco plenamente entre los que prestaran escasa atención a los hijos. Tampoco he sido testigo de la pretendida “Hiperpaternidad” en las relaciones de mis hijos con mis nietos, pero si efectivamente eso es lo que ahora sucede, coincido totalmente con lo que los expertos aconsejan en el último párrafo del artículo.

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  4. Esta hiperpaternidad, además de generadora de estres, es productora de vagos redomaos y va a conseguir que los hijos en lugar de irse de casa en la treintena como ahora, lo hagan en la cuarentena o… ¡Que no lo hagan y se queden!

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  5. Totalmente de acuerdo contigo, Eulogio, pero me parece que ese mal es endémico en la sociedad actual, no es nuevo, es una de las consecuencias de la desafortunada pendiente descendente que ha adquirido nuestra sociedad en los años de la burbuja inmobiliaria económica, donde el hedonismo campaba por sus respetos, sin medida y sin medir consecuencias.
    Esta hiperpaternidad que bien defines, ha dado ya sus primeros frutos de madurez, ya hay “hiperhijos” adultos que no han aprendido el sagrado principio de la consecución del éxito mediante el esfuerzo propio y creen, lo han aprendido y lo tienen bien aprehendido, que tienen derecho a todo por el mero hecho de ser humanos, hijos de humanos errados, lo que los hace intocables.

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  6. Jpcagiao@hotmail.com

    Yo creo que son cómodos y muy tranquilos con todo, por tener ya tienen las mujeres dándoles una libertad que por supuesto nosotros los de nuestra quinta jamás la tuvimos , pisos, algunos hasta picadero el de dinero, el riquísimo en propiedad y los demás alquilado por tre o cuatro, comida gratis en casa de la madre y si gana algo porque algo aunque poco sabe, para gastarlo en las discotecas, gracias que no son todos pero si muchos más de la cuenta.

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  7. Sólo me queda decir de la mano de aquel pediatra polaco Janusz Korczark, con respecto a los niños y esa aclamada sobreprotección:
    “ Por miedo a que se mueran, no los dejáis vivir”.

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