Hedonismo

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Se puede definir el hedonismo como una doctrina moral —una teoría— que establece el placer como fin y fundamento de la vida. Según ella la actitud vital adecuada sería aquella basada en la tendencia a la búsqueda del placery el bienestar en todos los ámbitos de la vida.

Como todas las definiciones, ésta también adolece de una cierta simplicidad. Habría que perfilar algunos de los conceptos que se vierten en ella, especialmente lo que entendemos por placer.

Aunque la mayoría de los humanos tenemos vinculada la palabra placer al placer sensual-sexual, la teoría de la que hablamos le da un significado más amplio: para ella el placer consistiría en la satisfacción de nuestros deseos.

Ahora bien, estos deseos pueden ser básicamente de dos tipos:  el placer sensible, físico o inferior, y el placer espiritual, o superior. Por otro lado, los deseos pueden ser de índole individual —la búsqueda del placer personal— o de tipo colectivo — el placer, el bienestar y la utilidad social—. Este afinar en los conceptos ha dado lugar a diferentes corrientes dentro de esta teoría.

Esta doctrina, que tiene más de 2.000 años de antigüedad, fue muy denostada en el pasado. Tanto para la religión —venimos a un valle de lágrimas— como para la sociedad —la vida debe estar basada en el sacrificio— la búsqueda del placer era criticada y el término hedonista tenia connotaciones negativas.

En los últimos años han surgido corrientes en la psicología social que han insistido en lo contrario. Propugnan que debemos disfrutar de la vida, y que todos los placeres deben ser satisfechos, teniendo como único límite el respeto a los demás. Los deseos deben ser saciados sin restricciones que coarten nuestro derecho a ser felices.

Esta vinculación —satisfacción de los deseos igual a felicidad— ha arraigado en todas las facetas de la vida. Cuando no se tiene algo se lo desea y se está convencido de que la consecución de lo deseado aumentará el nivel de felicidad. Y esto será así en la mayoría de los casos, y durante todo el tiempo.

Sin embargo, la misma corriente psicológica que impulsa a poner en práctica esta teoría —el hedonismo— aclara que esto tiene sus limites. Que la permanente satisfacción de los deseos no necesariamente incrementa de forma estable la felicidad. Es lo que han dado en llamar “principio de adaptación hedónica”. Pero esta aparente contradicción será objeto de otro artículo.

6 comentarios en “Hedonismo

  1. Siguiente artículo: yaaaaaa
    Nos has dejado en “ ascuas””””

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  2. Muy interesante. Gracias Eulogio. Un abrazo.

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  3. Bien estructurado.
    Cada vez estoy más convencido de que la felicidad, al igual que la libertad, no existe. Sí hay momentos felices, pero solo eso, momentos. Por ello, pretender buscar la felicidad a través de la satisfacción de los deseos es una utopía tan estúpida como el optimismo.

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  4. Me uno a los deseos de los “Anónimos” y de Manuel y quedo a la espera de la siguiente entrega donde, confío, mi bloguero favorito no se limitará a exponer -magistralmente- teorías o corrientes sino que se atreverá a expresar por cual de ellas se decanta.. Mientras tanto disfrutaré de la frase del mes de Bertrand Russell que debería ser de lectura obligada, cuando menos, para los políticos

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  5. Muy bueno e interesante, mi caos actual y creo que habitual me impide registrarlo y responderte de forma coherente. De todo lo que he escuchado y leído últimamente, es lo que mejor me ha parecido y apaciguado mi estado de ánimo, MUCHAS GRACIAS!!!!

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