Adaptación hedónica

Luriezo-010

Según la doctrina hedónica habría una relación directa entre la satisfacción de los deseos y el nivel de felicidad. De acuerdo con ello, el grado de felicidad iría aumentando a medida que fuéramos viendo cumplidas nuestras apetencias, en una progresión aparentemente permanente.

Pero las cosas no parecen ser exactamente así. La primera evidencia fue presentada en 1974 por Richard Easterlin. Este autor encontró que —partiendo de unos ingresos básicos, diferentes para cada individuo— el bienestar subjetivo de las personas varía directamente con los ingresos en un momento dado; pero, en promedio, el bienestar tiende a ser muy estable en el tiempo a pesar del enorme crecimiento de los ingresos. Esto parecería indicar que el bienestar de una persona depende más de su ingreso relativo que de su renta absoluta.

Esta doctrina —la del ingreso relativo— fue complementada con la llamada teoría del “set point”. Basándose en el estudio de un amplio grupo de personas —una cohorte—, a los que siguió durante mas de dieciséis años, el autor pudo comprobar que cuando el nivel de renta aumenta, y con ello la cantidad y calidad de bienes que se pueden obtener, se produce un incremento de bienestar subjetivo durante un tiempo para, una vez adaptados a la nueva situación, volver al nivel de satisfacción inicial —set point o punto de partida—. Y esto sería la adaptación hedónica.

Esta posición es compartida por otros psicólogos sociales, que piensan que cada individuo tiene unas características personales —más o menos innatas— y que en función de estas características queda unido a un determinado nivel de felicidad que apenas cambia a lo largo de toda su vida. De acuerdo a esto, Easterlin escribió recientemente: “En un momento cronológico dado, los que poseen mayores ingresos son en promedio más felices que los que ganan menos. Pero si se considera el ciclo de vida en su conjunto, la felicidad media de un grupo permanece constante, aunque exista un incremento notable de ingresos”.

Podríamos decir pues que, según esta teoría, la felicidad subjetiva permanece estable, aunque las condiciones objetivas vayan a más. Es como si la distancia entre las posesiones y las aspiraciones permanecieran más o menos constante a lo largo de la vida y, con ello, el nivel de bienestar —felicidad— subjetivo.

De acuerdo con estas teorías, los psicólogos afirman que los individuos dedican demasiados esfuerzos a aumentar sus ingresos porque creen que así mejoraran su nivel de vida y de satisfacción personal —de felicidad—, resultando que dichos recursos se utilizan ineficientemente no sólo por el hecho de que se da una adaptación a la nueva situación —adaptación hedónica— sino porque además existen efectos colaterales negativos. Piensan que se dedica una cantidad de tiempo desproporcionada a la obtención de las mejoras económicas, a expensas de la vida familiar y de la salud, y que el bienestar subjetivo obtenido se reduce respecto del nivel esperado.

Llegados a un cierto nivel económico sería interesante reflexionar sobre esto.

2 comentarios en “Adaptación hedónica

  1. Interesantísima reflexión

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  2. En esta segunda entrega sobre el Hedonismo se aclaran conceptos que quedaron en el aire en la primera, y parece que el autor -mi bloguero favorito- se decanta por lo que en ella se expresa que yo resumiría en un viejo y conocido proverbio, “El dinero no da la felicidad”, que se suele apostillar con el también conocido “Pero ayuda”. Ambos artículos muy interesantes e ilustrativos.

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