El chocolate del loro

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Esta conocida expresión —de la que desconozco si hay versiones en otros idiomas— hace referencia a aquella situación en la que, necesitando ahorrar, se incide solo en los pequeños gastos y se obvia reducir los grandes gastos, que muy probablemente serán los mayores responsables de la comprometida situación económica que obliga al ahorro.

Esta frase suele usarse con frecuencia en el entorno de la política económica, por parte de los que detentan el poder, para argumentar que reducir en esas pequeñas partidas tiene poca utilidad para disminuir el gasto, y reducir en las grandes partidas —que sí tendrían repercusión para rebajar el déficit— no es posible, porque si no, no se podrían atender a las necesidades reales de los ciudadanos.

Aunque este argumento parece ser aceptado por la mayoría de los ciudadanos, otros muchos se interrogan al respecto, sobre todo por la ética —y estética— de tal razonamiento. Unos se preguntan si no serán muchos los loros que reciben chocolate —no siendo un alimento necesario para ellos— y otros dudan que sea preciso dar chocolate a los loros —léase dietas, tarjetas de crédito, comidas, etc.—, considerándolo un derroche. Aún otros se preguntan si con el dinero dedicado al chocolate de los loros no se podría dar de comer a muchos mas gorriones, por poner un ejemplo.

Es evidente que el gasto público lo conforman, en su inmensa mayoría, partidas estrictamente necesarias para mantener el estado del bienestar. Educación, sanidad, pensiones, dependencia, etc., son las grandes magnitudes económicas en las que se hace muy difícil, por no decir imposible reducir, siendo un clamor popular que hay que aumentarlas. Pero junto a estas, existen otras partidas que son las que se engloban en el epígrafe “el chocolate del loro”, que son percibidas por buena parte de la ciudadanía como un gasto innecesario, como un despilfarro, perfectamente reducibles o incluso anulables, sin que por ello sufriera el servicio publico.

Esto no quiere decir que con la disminución-anulación de estos gastos se solucionen los grandes y graves problemas económicos. Pero sin duda contribuiría y, sobre todo, haría mas tolerables al ciudadano los sacrificios que se le piden.

2 comentarios en “El chocolate del loro

  1. Salvador Rodriguez

    Completamente de acuerdo y expresado con imágenes muy fáciles de entender. ¿Y el ejemplo que los políticos debían de dar? ¿Por qué tienen que ser unos privilegiados cuando solo deberían estar bien pagados?

    Salvador Rodríguez-Becerra

    Catedrático

    Universidad de Sevilla

    +34-954512241

    https://us.academia.edu/SalvadorRodr%C3%ADguezBecerra

    https://www.researchgate.net/profile/Salvador_Rodriguez-Becerra

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  2. Suscribo íntegramente el contenido del artículo y también el comentario del ilustre catedrático. Pero ¿qué podemos hacer cuando los que tienen la sartén por el mango son los primeros beneficiarios del chocolate y no tienen el más mínimo interés en hacer dieta?

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