Hablar y chatear

Polygala myrtifolia

En los últimos años estamos asistiendo a una autentica revolución en lo que a comunicación con otras personas se refiere. Según los datos del Informe «La Sociedad Digital en España» de 2018 —de la Fundación Telefónica— el número diario de mensajes instantáneos —Whatsapp y similares— es casi el doble del de llamadas telefónicas, hecho especialmente importante entre el sector mas joven de la población, en los que el uso de la mensajería supera el 90% de las conexiones con amigos y familiares.

Hasta no hace muchos años la forma mas habitual de comunicarse era la llamada telefónica. Esta forma ha quedado desbancada por los mensajes escritos y, mas recientemente, por los mensajes de voz. Y, aunque en el último año —por la pandemia— las videollamadas han experimentado un importante crecimiento, no han desbancado a los mensajes escritos como forma de relacionarse.

Nicholas Epley —profesor de Ciencias del Comportamiento en la Universidad de Chicago— es uno de los investigadores que ha estudiado este fenómeno. De sus investigaciones se deduce que, a pesar de que la mayoría de los encuestados prefieren el mensaje escrito, reconocen que oír la voz del interlocutor les hace sentir mas conectados y comprendidos. Preguntados entonces sobre el por qué de la preferencia del mensaje escrito, la mayoría respondían que la llamada les iba a hacer sentir incomodos; aunque una vez realizada la llamada reconocían no haberse sentido molestos.

Estos investigadores, en otro experimento realizado a continuación del anterior, estudiaron si añadir imágenes a la llamada —videollamada— suponía alguna diferencia. Los sujetos participantes en el estudio no se sintieron más conectados cuando veían la imagen de su interlocutor que cuando solo hablaban con él. Así pues, la sensación de conexión no parecía provenir de poder ver a la otra persona, sino de escuchar su voz.

No están claros los motivos de esta prevención a las llamadas entre los ciudadanos, especialmente los más jóvenes. La psicología apunta a una posible autoestima baja o a una inseguridad, ya que la llamada es menos previsible que el mensaje escrito. Apuntan a que quizás, al hablar por teléfono, no van a saber responder o no van a tener tiempo para elaborar una respuesta que se considere adecuada.

Los psicólogos saben que el 70% de la emoción de una persona se transmite a través de la expresión de la cara y el cuerpo, y que la voz es más cálida que el mensaje escrito. Así que, ¿qué esperamos para hacer esa llamada o encontrarnos con esa persona?

2 comentarios en “Hablar y chatear

  1. CVM

    La situación actual creo que ha influido mucho en la comunicación escrita, como influyó antiguamente , y que creo que va a revertir bastante cuando se supere la pandemia.
    Por motivos distintos y bastantes años atrás , por decir un ejemplo, las parejas de novios, en que uno vivía en Madrid y otro en Sevilla, la forma de llevar el noviazgo se hacía principalmente por carta ( mensaje escrito) , en segundo lugar por teléfono ( mensaje hablado) que eso siempre era un lujo poderlo hacer, porque era caro y además había un solo teléfono para toda la familia y se usaba solo para dar mensajes concretos y cortos y luego estaba la presencia física , que solo era posible haciendo un viaje, de entonces unas 12 horas , ya fuera en tren o en autobús.
    El mensaje escrito ha servido y sigue sirviendo para intercomunicar no solo noticias, sino todo tipo de emociones y afectos . Yo pienso que actualmente sigue teniendo una gran validez, porque el teléfono y la la presencia física, junto con los escritos a través de cualquier medio de comunicación, incluso el escrito en papel , como los libros , siguen siendo los tres grandes pilares de la relación entre los humanos

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  2. JuanDepunto

    Pues esperamos a recomponernos, a estar más presentables, a estar en el lugar adecuado, a poder entonar la voz con el timbre de visita, a estar peinados, pintadas, perfumadas…
    Nos gusta oir la voz del otro pero eso ocupa más tiempo que un mensaje escrito (por lo general mucho más breve, son muchas menos las pulsaciones por minuto que las entonaciones por segundo) y además no se puede oir bien por la calle, en el metro, en la siesta del otro e incluso sin siesta oir la voz en alto le hace perder intimidad, salvo recurriendo a artilugios auriculares.
    La voz, y no digamos la imagen, de alguna manera violan la intimidad que preserva la nota escrita y doblada sobre sí misma…

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