Comida a domicilio en 2021

Punica granatum

La pandemia ha transformado numerosos aspectos de nuestra vida y está propiciando cambios en actividades que parecen, en principio, ajenas a esta realidad.

Uno de los aspectos que ha cambiado significativamente es el del consumo de comida a domicilio. Las dificultades de los restaurantes y bares convencionales para llenar sus establecimientos, por las limitaciones de seguridad a las que la pandemia obliga, ha condicionado un importante crecimiento del servicio de comidas a domicilio. Buena parte de los restaurantes ofrecen este servicio, y las grandes cadenas de distribución — Glovo, Uber Eats o Deliveroo— han experimentado un auge en sus pedidos, que se ha incrementado un 60% en el año 2020.

Este incremento de la demanda ha hecho que las grandes distribuidoras vean negocio no solo en distribuir la comida que elaboran otros, sino que han visto la posibilidad de incrementar sus ganancias produciendo ellos mismos las comidas para repartir. Asimismo, dada la rentabilidad del negocio, han aparecido nuevas empresas que se encargan de hacer las dos tareas, cocinar y repartir. Y otras, también nuevas, se dedican solo a repartir las comidas que elaboran otros.

Esta necesidad de incrementar la elaboración de comida para consumo en domicilio ha condicionado la aparición de lo que algunos periodistas han dado en llamar «cocinas fantasma». Un local se acondiciona solo para cocina, o se utilizan las cocinas de restaurantes que han cerrado, o las de restaurantes que ceden a un tercero parte del espacio de que disponen en su cocina para elaborar comidas para domicilio. 

El tradicional servicio de comidas a domicilio tenía siempre detrás el respaldo de un establecimiento abierto al publico, a donde acudir en caso de reclamación, ya que el transportista es un mero intermediario que no puede responder de la calidad y elaboración de la comida recibida.

Estas «cocinas fantasma» son un negocio tan legal en principio como cualquier otro. Sin embargo, hay constancia de que están apareciendo algunas cocinas que, por no estar abiertas al publico, no disponen de la pertinente autorización y/o se desconoce si cumplen las normas de seguridad a las que están obligados este tipo de establecimientos.

Quizás deberíamos plantearnos, a la hora de pedir comida a domicilio, hacer los pedidos solo a establecimientos que tengan un local abierto al publico, o que pertenezcan a empresas acreditadas.

Un comentario en “Comida a domicilio en 2021

  1. Juan Depunto

    Y sin el quizá.
    En este país ya tenemos penosas experiencias con la alimentación no bien controlada (el síndrome de la colza hace 40 años ahora o el más reciente de Magrudis con la carne mechá, y en medio un sin fin de intoxicaciones/infestaciones alimentarias) como para hacer la vista gorda con los establecimientos alimentarios.

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